En la torre inclinada del deseo. Los mundos poéticos de Delmira Agustini

  1. Inmaculada Sanz Mateos
Supervised by:
  1. Gema Areta Marigó Director

Defence university: Universidad de Sevilla

Fecha de defensa: 20 December 2013

Committee:
  1. Trinidad Barrera López Chair
  2. María Caballero Wangüemert Secretary
  3. Jaime J. Martínez Martín Committee member
  4. Manuel Fuentes Vázquez Committee member
  5. Mercedes Serna Arnáiz Committee member

Type: Thesis

Teseo: 350915 DIALNET

Abstract

En el ambiente finisecular de Montevideo nace Delmira Agustini (Montevideo, 1886-1914). Una joven de clase acomodada que crece educada en el hogar familiar bajo la tutela de la madre y dentro de la tradición decimonónica. Sus dotes artísticas, animadas desde temprana edad y encaminadas hacia lo que una joven debe cultivar, la pintura y la música, pronto se irán dirigiendo hacia la literatura y la escritura. Así, la niña, la Nena, como la llamaba su familia, comienza a escribir versos, en un principio inspirados en la más pura estética modernista, sobre todo rubendariana. Su poesía que sólo en apariencia parece seguir los cánones clásicos del modernismo demuestra una intensidad y un erotismo hasta entonces desconocidos en la literatura y, lo que se considera más llamativo en esos momentos, una pasión escrita de la mano de una mujer. Éste será el rasgo que caracterice su poesía y que haga de ella el principio de una nueva manera de escribir poesía, la de una mujer, y que marque también el final de una época, el modernismo. Sin embargo su vida poética, ésa que soñará y mostrará en sus poemas a través de mitos y metáforas ancladas en la tradición romántica, simbolista y modernista, no irá paralela a su vida real, la que escondía tras la imagen que de ella, y de la mujer en general, se había creado. La crítica que desde el principio la consideró precursora de la literatura femenina, veló tras su trágico asesinato de manos de su marido ese rasgo fundamental en su obra: el amor sentido por una mujer. El erotismo, que tan importante fue para el modernismo pero que hasta entonces sólo se había sido contado desde la perspectiva masculina, había ocupado otro lugar, había acogido otro lenguaje. Ése fue el logro de Delmira, vivir y sentir la poesía como había querido vivir su vida. Ella no fue una escritora marginada, no vivió fuera de los límites que marcaba la sociedad, revolucionó su mundo desde dentro porque sintió que debía expresar lo que estaba viviendo desde su mente y desde su cuerpo. Ella sabía lo que debía ser contado. En esta tesis doctoral hemos querido mostrar a través de su obra que una mujer comenzó a dejar de ser objeto para ser sujeto y vivir mundo imaginarios que podían ser reales desde y en su poesía. Apoyada en la tradición literaria escribió sobre el amor y la soledad para saber si podía haber un más allá dentro su mundo, no para huir sino para vivirlo más intensamente. Su poesía supera los límites del modernismo y destapa la vanguardia, ese espacio literario que la crítica denominó posmodernismo, por ello hemos plasmado todos las corrientes que fluyen en la poesía de Delmira Agustini sin querer ceñirla a una única definición. Desde sus contemporáneos hasta la más reciente crítica de género, Delmira Agustini ha sido estudiada bajo varios prismas que hemos querido conciliar por entender que ninguno de ellos se contradice o se excluyen: no es sólo poesía femenina, es modernismo, posmodernismo, romanticismo, vanguardismo y barroco y, por último, una trasgresión por ser mujer y porque vivía en una sociedad que no la entendió. Por eso su poesía es contemporánea, tiene valor en su forma y en su contenido como un todo, como un conjunto.