Conocimientos y actitudes de los médicos de familia de Castilla y León respecto a la violencia doméstica y estudio de la opinión de las víctimas de maltrato en relación a su actuación.

  1. Herrero Velázquez, Sonia
Supervised by:
  1. María del Carmen Fernández Alonso Director
  2. J. A. Maderuelo Fernández Director

Defence university: Universidad de Valladolid

Fecha de defensa: 19 October 2011

Committee:
  1. Ana Almaraz Gómez Chair
  2. Verónica Casado Vicente Secretary
  3. Javier García Campayo Committee member
  4. Elena Melús Palazón Committee member
  5. Pilar Moreno González Committee member

Type: Thesis

Teseo: 315991 DIALNET lock_openTESEO editor

Abstract

RESUMEN Titulo: Conocimientos y actitudes de los médicos de familia de Castilla y León respecto a la violencia doméstica y estudio de la opinión de las víctimas de maltrato en relación a su actuación. Objetivos: -Objetivos principales: 1.Conocer las actitudes y conocimientos de los médicos de Atención Primaria respecto a la Violencia Doméstica. Identificar posibles causas de la infradetección de la Violencia Doméstica (VD) expresadas por los profesionales. 2.Conocer la opinión y las expectativas de las víctimas de malos tratos (MT) respecto a la actuación de los profesionales sanitarios ante el problema. -Objetivos secundarios: 1.Identificar posibles causas de la infradetección de la Violencia Doméstica expresadas por los profesionales. 2.Conocer características socio-sanitarias de las mujeres diagnosticadas de maltrato en las consultas de Atención Primaria. 3.Conocer las razones de la víctima para no revelar la situación de maltrato al profesional de Atención Primaria. 4.Conocer la actuación de los y las profesionales a través de la percepción de la víctima (seguimiento del protocolo del Servicio Interterritorial, derivaciones, coordinación con otros niveles etc.). 5.Conocer y describir la casuística de las víctimas de maltrato en los cupos de los médicos. Metodología general: Se decidió abordar el desarrollo de este proyecto en dos fases diferenciadas. -FASE I. ESTUDIO CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS. Estudio descriptivo transversal mediante cuestionario autoadministrado remitido por envío postal único. -FASE II. ESTUDIO CON LAS MUJERES VÍCTIMAS. Estudio descriptivo transversal mediante cuestionario cumplimentado, mediante entrevista, por personal de las Asociaciones de Víctimas de Malos Tratos y Agresiones Sexuales (ADAVAS) . Ámbito y Sujetos: -FASE I. ESTUDIO CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS. La totalidad de Médicos de Familia de Atención Primaria de Castilla y León. -FASE II. ESTUDIO CON LAS MUJERES VÍCTIMAS. La totalidad de las víctimas de maltrato atendidas en las Asociaciones de Víctimas de Malos Tratos y Agresiones Sexualesde la Comunidad Autónoma de Castilla y León atendidas durante 6 meses en cualquiera de las cuatro sedes existentes en la CCAA de Castilla y León (Burgos, León, Salamanca y Valladolid) y que aceptaron responder al cuestionario de forma voluntaria y anónima. Mediciones: -FASE I. ESTUDIO CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS. Características sociodemográficas y laborales de la persona encuestada. Variables relacionadas con las actitudes de estos profesionales respecto a la Violencia Doméstica, establecidas en 6 dimensiones. Valoración de conocimientos sobre algunos aspectos relacionados con el diagnostico y el manejo clínico del problema y su percepción de seguridad para el abordaje de situaciones de VD. Se incluyó una pregunta directa en relación a la frecuencia con la que el profesional pregunta en la consulta acerca del maltrato y sobre la formación recibida. Otro apartado se refería a los casos de VG conocidos en su cupo y características de los mismos, y su acuerdo o desacuerdo con diferentes actuaciones ante casos de VD. -FASE II. ESTUDIO CON LAS MUJERES VÍCTIMAS. Respecto a la víctima de malos tratos: datos sociodemográficos respecto a la mujer víctima. Datos respecto al maltrato. Aspectos del MT relacionados con la asistencia sanitaria. Datos/antecedentes médicos de la víctima de MT. Respecto al profesional sanitario: como se hizo la detección, actuación ante el diagnóstico del maltrato, valoración por parte de la víctima de la actuación del profesional sanitario respecto a su problema del maltrato, sexo del profesional. Respecto al agresor: sexo, relación con la víctima, datos/antecedentes de problemas de salud. Respecto a los hijos: número de hijos, situación de los hijos frente al problema del maltrato y conocimiento del pediatra de la situación de MT en el ámbito familiar. Resultados: -FASE I. ESTUDIO CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS. Se analizaron un total de 817 cuestionarios (tasa de respuesta del 36,73%). El 61,3% son hombres y el 38,7% mujeres. La edad media es de 47,3 años (DE: 5,5) y están casados en su mayoría (82,3%). El 70,8% desarrolla su actividad en el en el medio rural. El 65,1 % consideran la VD como un problema sanitario y el 13,9% aún lo considera un problema privado. La actitud global que muestran en el total de la escala que varía desde el valor 1 (actitud más negativa) al 5 (actitud más positiva), es de 3,85 puntos (IC del 95%, 3,82-3,88), pudiendo situarse en un hipotético intervalo entre moderadamente favorable y favorable. El 32,2 % de los médicos no pregunta por miedo a ofender a la paciente o a invadir su intimidad. Respecto a los conocimientos, los encuestados obtienen una puntuación media de 6,7 (IC del 95%, 6,5-6,8), siendo las mejores respuestas las que correspondieron a los problemas más biomédicos. Solo el 15,1% los profesionales se considera a sí mismo mucho o bastante capacitado para tratar y orientar a una víctima de VD. Solo un 2,8% de los profesionales sanitarios que respondieron al cuestionario preguntan siempre o casi siempre a sus pacientes sobre la VD y un 58,8% no lo hace nunca o casi nunca. La media de casos identificados por cupo fue de 2,5 casos / profesional (DE 3,1) . Casi el 19,5 % no tenia identificado ningún caso. -FASE II. ESTUDIO CON LAS MUJERES VÍCTIMAS. El 100% es mujer. La edad media: 39 años. Estaban casadas el 37,46 % y separadas el 32,10%. Vivían en el hábitat urbano el 80,70 %. No había habido antecedentes de violencia en la familia de origen en el 79,29%. Cuando consultaron en el ámbito sanitario, en el 56,90 % fue en el ámbito de la AP, siendo el médico/a de familia el profesional a quien más consultaron (50.26%). Habían necesitado asistencia médica en alguna ocasión a causa de los malos tratos el 58,40%. En los dos últimos años habían acudido a su MAP por cualquier motivo el 87,10%. Su médico/a de familia sabía que sufría MT, el 37,9%. De este ellas el 9,20% fue porque el profesional lo sospechó y se lo preguntó. Todas las mujeres consideraban que su problema del maltrato compete al profesional. El 67,97% de las mujeres valoró las actitudes de los/las profesionales como favorable. En el 91,30% de los casos a la mujer no le hubiera molestado que su médico o enfermera le hubieran preguntado si sufría malos tratos y en el 86,87% estaban de acuerdo en incluirlo como pregunta rutinaria en la historia clínica. El 47,58 % de las mujeres utilizaba medicación para dormir y el 47,58 % fumaban. Sus hijos/as han presenciado estas situaciones de violencia o malos tratos: 84,10% y casi la mitad han sufrido ellos alguna vez también violencia maltrato en el 41,49%. La mujer informó que el pediatra de sus hijos/as conocía que ella era víctima de maltrato en el 7,8% Conclusiones: En el estudio se constata la baja detección (2,5 casos / cupo de media) muy inferior a las cifras esperadas según las encuestas poblaciones en Castilla y León. La mayoría de los profesionales no pregunta nunca o casi nunca sobre la posibilidad de maltrato en las consultas, y los motivos aducidos son el temor a ofender a la persona, el no saber cómo preguntar, o el sentirse inseguros e incómodos al tratar estos temas, así como el no tener realmente incorporado el problema de la VD como un problema de salud. La actitud de los médicos de familia que participaron en el estudio puede considerarse positiva en relación a como conciben su papel ante la VD, lo que puede considerarse una situación favorable de partida de abordar intervenciones respecto a este problema. Reconocen sus limitaciones y falta de capacitación a la hora de actuar ante el este problema, y mayoritariamente reconocen sentir poca o ninguna seguridad para abordar este problema, lo que apoya la necesidad de incorporar de la formación en violencia en las profesiones sanitarias. Estos datos no pueden ser extrapolados al conjunto de los profesionales médicos del ámbito estudiado, ya que como su participación fue voluntaria, es posible que respuesta tuviera también que ver con su sensibilización ante el problema. La totalidad de las mujeres considera que el problema de los malos tratos le compete al médico. Un amplio porcentaje de mujeres víctimas necesitó asistencia sanitaria debido al maltrato y la casi totalidad ha acudido a los servicios sanitarios en los dos años previos. La Atencion Primaria es el primer lugar del sistema sanitario donde la mujer con mayor frecuencia pide ayuda a consecuencia del maltrato. La actitud del médico de familia una vez conocida la situacion de maltrato es considerada positiva por la mujer pero todavia en un porcentaje relevante la respuesta profesional no se ajustó a lo aconsejado en guías y protocolos de actuación. El consumo de psicofarmacos es alto. Casi la mitad de las mujeres maltratadas utilizaban medicacion para dormir. Presentaban hábitos de vida menos saludables con un consumo de tabaco en mayor porcentaje que la población general. La coordinacion con otros niveles, imprescindible en la atencion al maltrato, es escasa, siendo llamativa la baja comunicación al pediatra AP del maltrato de la madre, según manifiestan las mujeres. A la mayor parte de las mujeres del estudio no les importaria ser preguntadas por los profesionales sanitarios por la posibilidad de sufrir maltrato y les parece adecuado introducir estas preguntas rutinariamente en la historia clínica. Los resultados de este estudio corroboran la aceptabilidad por las mujeres de nuestro estudio a ser preguntadas sobre la posibilidad del maltrato y hace pensar que el temor a invadir la intimidad de la mujer puede ser más un prejuicio de los profesionales que una barrera real en las mujeres.