Ils lisaient la patrie. La formation de l'identité nationale à travers les manuels de lecture de l'école primaire belge (1842-1939)

  1. Boudart *, Laurence
Dirigida por:
  1. Alberto Supiot Ripoll Director

Universidad de defensa: Universidad de Valladolid

Fecha de defensa: 08 de enero de 2009

Tribunal:
  1. Agustín Escolano Benito Presidente
  2. Belén Artuñedo Guillén Secretaria
  3. Marc Depaepe Vocal
  4. Manuel Bruña Cuevas Vocal

Tipo: Tesis

Resumen

Génesis y estado de la cuestión El estudio de las mentalidades y, más ampliamente, la llamada historia cultural es hoy en día una materia de importante calado en la comunidad científica y, por las aproximaciones múltiples que autoriza, interesa también a investigadores procedentes de otros campos, como es mi caso. Ciñéndome más al objeto del estudio, éste se inscribe dentro de aquello que el Profesor Escolano acuñó como manualística, que obtiene igualmente el favor de un número creciente de investigadores. El polimorfismo de esta materia permite numerosos enfoques que, a su vez, pueden ser tratados desde distintas áreas de conocimiento. Quiero subrayar que, en el ámbito de los llamados estudios filológicos, el estudio de manuales escolares, ya de por si poco frecuente, suele limitarse a cuestiones didácticas o de recepción, pero raramente aborda el contenido ideológico o, más ampliamente, cultural de los mismos. En este sentido, pienso que este trabajo, al igual que el del director de la tesis, el Profesor Alberto Supiot en su momento, acerca de la imagen de Francia en la trilogía de Bruno, representa una investigación original en cuanto a su temática y acercamiento. A estas principales vertientes disciplinarias hay que añadir la preocupación por la cuestión de la identidad o las identidades, que cobra aún mayor relevancia en nuestros días, cuando se está cuestionando el modelo de Estado nacional. Además, en el caso específico de Bélgica, esta cuestión ha ido cobrando cada vez más fuerza en los últimos tiempos y me ha parecido relevante intentar arrojar algo de luz sobre los aspectos relativos a la formación de la identidad colectiva que, por varios motivos, quizás hayan ido distorsionándose. Sin embargo y a pesar de la actualidad de esas problemáticas, la identidad belga vista a través del prisma de los manuales de lectura todavía no había sido objeto de ningún estudio sistemático. En este sentido, es bastante llamativo que, en la reciente obra de Patrick Cabanel, Le Tour de la nation par des enfants (2007) no aparezca ninguna investigación (libro, artículo, tesis doctoral) relativa a la problemática belga de definición nacional a través de obras escolares, y esto a pesar de que la monografía de Cabanel destaque por su amplitud y su exhaustividad. Nuestra investigación presente apunta precisamente a colmar esta laguna científica. Objetivos e hipótesis Creo que es importante insistir en que esta tesis persigue el objetivo de acercar al ciudadano del siglo XXI a los elementos que, entre la primera ley escolar sobre la enseñanza primaria (1842) y los albores de la segunda guerra mundial, se consideraba conformaban la identidad nacional belga, y cómo éstos se difunden a través de contenidos de los manuales de lectura de enseñanza primaria. No es pues ni una tesis que trate de pedagogía, ni de metodologías, ni siquiera propiamente dicho de historia, de historia de la educación se entiende. Prefiero decir que es un tesis que habla de identidad, en la encrucijada entre historia, política, sociedad y, cómo no, escuela. Tampoco se trata de demostrar que la retórica escolar apuntaba a suscitar sentimientos patrióticos o inculcar valores morales, lo cual está más que de sobra sabido, sino de identificar en este material los puntos de apoyo que supuestamente conformarían la identidad nacional belga. Partiendo de esta premisa fundamental, he desarrollado dos hipótesis principales, que están íntimamente relacionadas. La primera consiste en afirmar que los argumentos utilizados por el discurso escolar belga de aproximadamente el primer siglo de existencia del país, son idénticos a los que las primeras autoridades del Estado belga se esforzaron en desarrollar. La segunda conjetura apunta a demostrar que los pilares identitarios que formarían por así decirlo la idiosincrasia belga son en realidad la negación de tres complejos, como los he denominado, de los que sufriría el país. Esta teoría, en el caso de verificarse, permitiría aislar la definición identitaria belga del conjunto de las creaciones nacionales, ya que ésta destacaría por su carácter básicamente negativo. Dicho de otra manera, la configuración de la identidad nacional a través de la fraseología escolar partiría primero de un análisis riguroso de las debilidades más o menos objetivas del país para después apoyarse en ellas y llevar a cabo su negación sistemática y razonada. Estas dos hipótesis son las que hemos verificado a lo largo del proceso de elaboración de la tesis. Metodología La labor de análisis se dividió en distintas fases que hemos podido detallar en la relación escrita de la tesis. Cronológicamente, la primera opción que hemos tomado atañe a la fuente primaria: los manuales de lectura de la escuela primaria. Esta elección responde a la vez a unos imperativos prácticos y a una verdadera decisión metodológica. En efecto, la lectura siempre ha sido el pilar fundamental de toda la formación primaria y el libro que le correspondía un compendio de los conocimientos que se pretendía transmitir a los más jóvenes de la sociedad. Probablemente el recurso a otras fuentes escolares, como las publicaciones pedagógicas especializadas o el aparato legislativo oficial hubiese sido un complemento valioso a la hora de valorar el material primario. Pero para evitar la dispersión metodológica y disciplinaria, he optado por reducir mi campo de investigación a los únicos libros de lectura de la escuela primaria, aunque en algunos momentos y de manera complementaria, he podido consultar y citar manuales de otra materia, así como otro tipo de documentos. Han sido objeto de una atención más aguda, sin embargo, los archivos parlamentarios de los veinte primeros años de vida del Estado belga, con el fin de evidenciar en ellos indicios de la preocupación política por la definición de una identidad nacional, a la cual apuntaban varios historiadores contemporáneos [Stengers, Gubin, Witte, Vos, Dubois]. Luego, estas lecturas se han analizado siguiendo distintos ejes. En efecto, la diversidad de las temáticas abordadas en los mismos, así como el propio material permitía la utilización de varios modelos analíticos. Además, me pareció que la combinación entre los enfoques propuestos no podía si no enriquecer las conclusiones que quería extraer. En el aspecto más teórico, he situado mi tesis en una corriente que reivindica la plena validez de los manuales escolares como fuente de conocimiento capaz de reflejar las preocupaciones, inquietudes y herencia de una sociedad en un momento dado, lo que el profesor Escolano denominó con mucho acierto como 'espacio de memoria'. Este planteamiento se completa por las posiciones defendidas entre otros por la Profesora del Pozo Andrés, que apunta al papel fundamental de la escuela como referente insoslayable a la hora no sólo de reflejar sino también de transmitir, reproducir y reforzar ideologías y modelos representativos de índole nacional. Otro aspecto metodológico que ha guiado mi reflexión recurre a la definición de la identidad nacional en la sociedad belga de la época objeto del estudio. Ninguna duda cabe que la noción de identidad se deja difícilmente circunscribir a un único modelo definicional. En mi análisis, he privilegiado los acercamientos expuestos por los profesores Stengers, Gubin, Dubois, Witte y Vos, que representan sin duda los mayores exponentes de la investigación histórica actual sobre esta cuestión. Éstos se ven completados por el postulado más general defendido entre otros por Anne-Marie Thiesse o Eric Hobsbawm según quienes una identidad colectiva se construye, mediante una labor activa y colaborativa de todos los componentes sociales. Por lo tanto, en mi análisis, he procurado dejarme guiar por estas influencias teóricas para buscar en el corpus los elementos redundantes y repetitivos que dibujan los iconos definicionales de la identidad belga. Luego, los he ordenado según su temática y dentro de cada una de esas categorías, he procedido a un segundo análisis, cuya base teórica variaba en función del propio material. Resultados y organización de la tesis En la relación escrita de la tesis, hemos sistematizado el análisis a través de una serie ordenada y razonada de temas. Al comparar éstos con las observaciones de los historiadores antes citados y los propios discursos políticos de la primera época después de la independencia, lq adecuación entre unos y otros queda patente. Por lo tanto, se demuestra la primera hipótesis según la cual, desde mediados del siglo XIX hasta al menos la segunda guerra mundial, la institución escolar ha difundido a través de sus libros de lectura, los pilares identitarios establecidos como tales en los aproximadamente veinte primeros años de existencia del Estado belga. Esta afirmación se ve reforzada con el listado de las fuentes predilectas de las propias antologías de textos, que coinciden en su inmensa mayoría, con escritores, historiadores, intelectuales y periódicos que se benefician de los favores y honores oficiales, sin olvidar la presencia notable de discursos reales o de políticos destacados. Esta demostración permite pues afirmar la instrumentalización de los libros de lectura de la escuela primaria por parte de los poderes oficiales, con el fin de crear una consciencia patriótica al servicio de los intereses nacionales. La segunda hipótesis que he tratado de exponer no atañe ya a aspectos socio-ideológicos, sino a otros que podríamos denominar de psicología colectiva o de idiosincrasia nacional. En su intento por definir una identidad nacional capaz de suscitar la adhesión de las masas, y en este caso concreto de las masas escolares, se desprende de nuestro análisis del corpus que la argumentación patriótica se apoya efectivamente en la negación de tres complejos, evidenciados a nivel colectivo. Esta demostración es quizás la aportación más original de toda la tesis, ya que permite aislar la construcción identitaria belga de la de sus homólogos europeos del siglo XIX. Cada uno de estos macrocomplejos conforma un panel de este tríptico nacional y, a su vez, un capítulo de la tesis. Bélgica, una tierra de bravos explora la amplia cuestión de la inscripción histórica y moral de un pueblo que se ha caracterizado, desde tiempos remotos, por su valentía y su sentido del honor, rasgos comunes que podrían por sí solos justificar la erección y la subsistencia en entidad política autónoma. El segundo capítulo, llamado Bélgica unida, reúne un conjunto de argumentos de apariencia dispar pero cuya diversidad superficial esconde en realidad una retórica discreta pero eficaz de afirmación del carácter unitario de una Nación que, para ser fuerte y ocupar un lugar destacado en el tablero mundial, debe tomar consciencia de lo que le une a sus congéneres más allá de lo que les podría separar. La tercera parte, titulada Pequeño país, gran Nación, consiste en evidenciar los motivos de orgullo que contrarrestan el hándicap aparente de ser un país de superficie reducida y de poca relevancia a escala mundial. Conclusiones En virtud de las teorías propias del siglo XIX en las que los rasgos constitutivos de un pueblo constituían un argumento de peso en la configuración de un Estado nacional, la búsqueda de un perfil distintivo representa una condición sine qua non de la legitimación de la existencia política, más aún en el caso de un país que, como Bélgica, parece deber su existencia al beneplácito de las grandes potencias que le rodean. Pero lo que seguramente resulte original es el hecho de tomar como punto de partida los supuestos complejos colectivos de la joven nación belga para luego aplicarse a negarlos. Por otra parte, la adecuación entre los puntos claves definidos por los poderes políticos en los primeros años de independencia y aquellos que he evidenciado en los manuales de lectura demuestran la instrumentalización del discurso escolar con un fin de adoctrinamiento de corte nacional. Además, aparece que los iconos identitarios siguen un patrón evolutivo relativamente lento y no cambian sustancialmente en función de los cambios políticos. Por último, queda probado, una vez más, que los manuales escolares son un valioso instrumento para cualquier investigador curioso por descubrir los entresijos de la identidad y la memoria colectiva de un pueblo.